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Godzilla X Kong: Enciendan Los Reactores, Agarren Las Hachas
cine

Godzilla X Kong: Enciendan Los Reactores, Agarren Las Hachas

27 de octubre de 2026
•
8 min de lectura
•Por Alejandro Hernandez
7.5/10
Nitómetropor Dark Voice

Muy bueno

Desde los años treinta el mundo conoció al rey de todo, la octava maravilla del mundo, King Kong, y con él descubrió el terror que la naturaleza misma podía guardarnos en los lugares más recónditos del planeta. Hasta que llegó algo superior: el dios de los monstruos, Godzilla (Gojira), y con él un miedo mucho más peligroso, porque ya no venía de la naturaleza sino de la destrucción que la humanidad se fabricó con sus propias manos.

Desde entonces estos dos titanes se han cruzado en distintas producciones, a veces como aliados y a veces como enemigos, y ahora Legendary nos trae la quinta entrega de este Monsterverse que sí funcionó (lo siento, Universal), Godzilla y Kong: El Nuevo Imperio, una oda a todo lo que alguien puede esperar de una historia de monstruos gigantes con poderes destructivos a escala global. Así que enciendan sus reactores y agarren sus hachas, que comienzan los guamazos titánicos, bestiales, mutiladores, destrozadores, brutales.

Minus One Es Otro Universo

A ver, a ver, a ver. Primero que nada, quitémonos la idea de comparar esta enorme producción con la maravillosa Godzilla Minus One (2023), de la que ya hice una reseña en otra entrada, porque se trata de dos formas muy distintas de entender al mismo monstruo. La producción japonesa se acerca más a los orígenes destructivos y reflexivos de Godzilla, mientras que esta se enfoca en la era del antihéroe destructor y gracioso que vimos en los años sesenta y setenta, sin contar, claro, que ahora viene acompañado de Kong.

Teniendo eso claro se entiende mejor el camino de este universo, porque las primeras películas, Godzilla (2014) y Kong: Skull Island (2017), todavía no se definían a sí mismas ni sabían hacia dónde querían dirigirse, solo tenían claro que querían presentar a estos dos titanes dentro del mismo espacio y tiempo. A partir de Godzilla vs Kong (2021), con Adam Wingard al mando, vimos un poco menos de seriedad y más color, más sonido y, por supuesto, monstruos golpeándose sin cesar de manera brutal, y esa receta se mantiene en esta entrega con aún más color, más sonidos estruendosos y decenas de kaijus dándolo todo para que estés al filo de tu asiento, al borde de la risa y explotando de emoción.

Dos Pantallas, Un Universo

La producción y la dirección se hicieron una pregunta sencilla pero muy efectiva: ¿qué quieren ver? ¿Más golpes titánicos o una explicación de la vida de los humanos dentro de este mundo? La respuesta fue mejor de lo que podíamos esperar, porque decidieron no dejar ninguna de las dos fuera. Así es como Legendary dividió este universo en dos: por un lado, el tono serio, con tramas humanas, conspiraciones, ciencia y demás, se quedó en la serie Monarch: Legacy of Monsters (la cual recomiendo enormemente y de la que ya hice reseña en otra entrada), y por otro, todo lo que tiene que ver con emoción, diversión y desastres se reservó para la pantalla grande.

Esto permite no distraer al espectador con subtramas que a veces generaban más preguntas que respuestas, o que incluso terminaban provocando que perdieras el interés por la trama principal, y esto, al menos para un servidor, fue la mejor decisión que se pudo tomar. Entras a la sala sabiendo a qué viniste, y la película te lo cumple sin pedirte que descifres ninguna conspiración mientras dos titanes se parten la cara.

Mini Kong Y Compañía

Verás muchos kaijus en esta película, todos con su momento espectacular dentro de la pantalla, y lo curioso es que no sientes que viste un poco más de uno que de otro: el equilibrio es perfecto (y Mini Kong es una joya en todo el sentido). Como ya se sabía, tenemos además la aparición de Skar King y Shimo como el dúo de enemigos de nuestros dos héroes titanes, Skar King como una nueva adición a este universo y Shimo como la otra mitad de esa amenaza.

Sus peleas, sus estrategias y el papel que cada uno juega dentro de la película son simplemente maravillosos, y todo el tiempo ansías un minuto más de estos destructores de mundos en pantalla, que es justo lo que quieres sentir cuando vas a ver una de monstruos: que cada criatura se ganó su espacio y que cada golpe tiene peso.

Presupuesto Chico, Pantalla Gigante

Desde la escena del salto Halo en Godzilla (2014) hasta Godzilla y Kong peleando en un barco militar en Godzilla vs Kong (2021), este universo nos ha hecho sentir en carne propia el terror, la emoción o la alegría de poder imaginar que estas criaturas existen en el mismo mundo que nosotros. Esta película no es la excepción, y lo mejor es que, a pesar de ser la entrega con menos presupuesto de todo el Monsterverse (alrededor de 135 millones de dólares, según lo reportado), los efectos visuales y el uso del CGI no solo se mantuvieron, sino que mejoraron.

Acompañado de una dirección de fotografía completamente excelsa, eso hace que cada escenario se sienta único: entiendes perfectamente si estás en la Tierra Hueca, en medio del océano o presenciando la terrible y hermosa destrucción de una gran ciudad, contemplando al máximo cada detalle y con sentimientos profundos solo con las imágenes y sus fondos.

Extraño El Caos Oscuro

Godzilla y Kong no es para todos. Como fan de todas las eras de Godzilla puedo entender el color y la poca seriedad en ciertas situaciones, pero también es cierto que prefiero el tono oscuro y caótico de lo que fue en su momento Godzilla: King of the Monsters (2019), donde no solo se dejaba ver a un Godzilla magnífico sino a rivales dignos de la destrucción de la humanidad misma. Digamos que, poco a poco, la franquicia, al querer encontrar a un público nuevo y más joven, dejó de lado esa trama oscura, algo que para mí puede funcionar y hasta ser bueno, pero que también entiendo que a muchos fans les parezca que no es la mejor opción.

Hay que destacar que la película se puede sostener sola: puedes entenderla sin ver nada más. Aun así, ciertos aspectos, como las empresas multimillonarias dueñas de tecnología súper mega hiper secreta, no le entran en la cabeza a muchos como algo creíble (hasta que ves Monarch: Legacy of Monsters, por supuesto), y es ahí donde necesitas ver otras cosas para darle sentido a varias situaciones que, de lo contrario, parecen un Deus Ex Machina de esos que abundaban en las malas series o películas de los años noventa.

Humanos Al Fondo

En cuestión de actuaciones, Kaylee Hottle y Rebecca Hall hacen un extraordinario trabajo sosteniendo la realidad de los humanos, mostrando emociones y actos realmente coherentes, con mucha vida en los ojos y en las expresiones, aunque claro que el guion no ayuda mucho. Sé que dije que concentrarse en los monstruos en las películas y en los humanos en las series es un acierto, pero tampoco hay que olvidar que la dimensión de los monstruos y su capacidad destructiva son tan impresionantes gracias a que muchas veces los vimos a ojos de personas como nosotros: médicos, militares, abogados o simplemente un humano al que le tocó la mala suerte de estar en un sitio justo cuando los kaijus decidieron hacer de él su patio de juegos.

Eso se pierde un poco aquí. No necesitas desaparecer toda la trama humana, solo hacerla coherente y que no seamos meros espectadores a lo lejos, porque a veces una toma de un humano con el que nos encariñamos siendo golpeado por la destrucción viene muy bien. Por otro lado están Dan Stevens, Brian Tyree Henry y otros que sinceramente solo aportan a la comedia o a la inutilidad, y no los podemos culpar como actores porque seguramente el guion no daba para más, aunque, siendo honestos, ojalá no salgan más.

Y antes de seguir, hay que hacer una pausa para hablar de Kaylee Hottle, porque falleció el pasado 21 de julio, a los 18 años. La conocimos como Jia, esa niña que se hacía entender con las manos frente a un Kong del tamaño de un edificio, y en esta película, ya más grande, seguía sosteniendo con la mirada lo que el guion no le daba. Duele escribir una reseña sobre un trabajo que ya no va a tener más capítulos, pero también es una forma de agradecerle: gracias, Kaylee, por haberle puesto tanto corazón a un mundo de monstruos. Tu Jia va a seguir ahí cada vez que alguien interactue de mejor manera con Kong.

Mucho Godzilla, Gracias

En pocas palabras, Godzilla y Kong: El Nuevo Imperio es una buena secuela: toma lo mejor de las entregas pasadas y lo maximiza todavía más, aunque en el camino pierde ciertas cosas que le daban coherencia y emoción a las anteriores. Al final, con diferentes directores y, por supuesto, diferentes épocas, todo cambia y es difícil mantener una coherencia activa, pero se agradece que este universo sea apoyado por gran parte del fandom, porque tener mucho Godzilla durante una década es algo que podemos agradecer.

Y en caso de que no te guste, la verdad es que recomiendo mucho ver las japonesas, con Godzilla Minus One como una joya del cine, una película que debe entrar en los anales de la historia. Con su secuela a punto de salir (Godzilla Minus Zero que llega el 5 de noviembre de 2026), los fans más serios pueden buscar consuelo ahí, donde el equilibrio entre lo humano y lo kaiju es prácticamente perfecto, con una historia desgarradora y esperanzadora al mismo tiempo.

Partir el universo en dos fue un acierto, pero como toda decisión tuvo su costo: ganamos golpes sin distracciones y perdimos a los humanos que nos hacían sentir el tamaño de cada golpe. Ojalá la próxima vez que dos titanes se rompan la cara sobre una ciudad, haya alguien en el suelo por quien sí nos importe que el edificio no caiga.

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